Testimonio anónimo 14/02/21

Hola a todos,

Quiero expresar aquí un aspecto de la discapacidad en la que casi nadie cae. Tengo una enfermedad neuromuscular y voy en silla de ruedas desde hace 20 años. ¿Y sabéis qué? Que no empecé a hacer cosas hasta que empecé a ir en silla de ruedas.

Antes de ir en silla, me cansaba enseguida en cuanto daba tres pasos. Para mí era impensable salir un día de fallas; tanto por las distancias como por el riesgo de que cualquier empujón significaba irme al suelo. Así que entre el miedo a caerme y la fatiga, apenas salía de casa.

El día que trajeron la silla a casa sentí una especie de derrota interior. Como si hubiese fracasado y la vida terminase ahí: sin salir de casa y encima en una silla de ruedas.

Pero hubo una frase del técnico de la ortopedia que me llamó la atención: -Tu silla tiene 35km de autonomía.

Y aquella frase no sólo me abrió los ojos sino las puertas a un mundo nuevo. De repente, lo que se suponía que era una especie de condena, ir en silla de ruedas, se convirtió en la oportunidad de poder salir sin cansarme y sin miedo a ser empujado.

Desde que voy en silla de ruedas vuelvo a disfrutar de los parques, de los paseos al sol, de las Fallas, de los museos, de los bares en la otra punta de la ciudad…

Ir en silla de ruedas es lo mejor que me ha pasado en los últimos años. Piénsalo si estás sentado en una de ellas. Puedes verlo como una condena o como la oportunidad de salir a la calle y hacer mil cosas.