Te damos la bienvenida al blog de Xarxa Cuide.

Aquí podrás encontrar artículos y opiniones relacionados con el mundo de la dependencia.

Si lo deseas, pues escribirnos un texto a info@xarxacuide.com y nosotros lo revisaremos, daremos la conformidad y lo publicaremos.

13 de Abril de 2024

Hace tiempo me apunté a jugar al ajedrez. O más bien a intentar jugar bien. Mientras jugábamos, el profesor, un maestro reconocido con lesión medular y parálisis cerebral, observaba paciente cada uno de mis movimientos y luego me decía qué pieza de las suyas debía mover ya que él carecía de movilidad en sus brazos. Me daba premisas sencillas como la importancia de dominar el centro del tablero o la importancia de que cada pieza estuviera, al menos, protegida por otra pieza. Mientras jugábamos, solía formarse un corro de espectadores alrededor de la mesa para observar la partida.

En cuatro años, jugamos más de cien partidas y solamente conseguí ganarle dos veces. Pero ganar o perder era lo de menos. Lo importante era la sensación de que yo aprendía en cada partida. Aquel hombre iba haciendo que yo fuese mejor; algo que le agradeceré siempre. La gente me preguntaba por qué dedicaba tiempo a un juego en el que siempre perdía; En jugar partidas que lejos de ser pesimista, yo ya sabía que iba a perder. Pero ahí estaba la esencia: el aprendizaje y el no dejarse vencer.

Esta historia no sería posible si las dos personas que la protagonizan no hubiesen seguido sus roles; ambos igual de importantes.

Uno, el que no busca la victoria fácil. El que se esfuerza en ganar, en mejorar, en ser constante y puntual con el compromiso de la partida de los jueves. El que sabiendo que va a perder, presenta batalla igualmente con la mente abierta en el aprendizaje. El que sabe dejar a un lado el ego que se cuestiona el sentido de la lucha y el valor de la derrota. El que aprende porque es capaz de escuchar. El que reconoce sus errores. El que no cae en la autosatisfacción de dedicarse únicamente a aquellas batallas que sabe que va a ganar. El que no le importa volver a empezar una y otra vez.

El otro, el maestro paciente dispuesto a enseñar lo que sabe. El que guía. El que educa y siempre está dispuesto a volver a empezar. El que anima al aprendiz. El que no tiene miedo de enseñar todo su conocimiento porque sabe que no lo va a perder. El que sabe que, enseñando, también aprende. El que acompaña. El que sugiere. El que deja que te equivoques. El que mira con ojos de Amor y comprensión.

Debemos de hacernos conscientes de cuándo desempeñamos en la vida diaria el rol del maestro y cuándo el del aprendiz. Es necesario estar abiertos a la circunstancia de que a veces, por nuestra discapacidad, la vida nos invita a tomar el camino fácil. Pero hemos de estar observantes porque ese camino nos robará la oportunidad de seguir avanzando; de seguir aprendiendo. Que decir “no sé” o “no puedo” no nos descalifica. Y que decir “me enseñas” o “me ayudas” nos abre puertas y experiencias. Que el “bastante tengo ya con lo mío…” nos aleja de nuevas experiencias y nos priva de una vida más plena.

Debemos mantener esa cultura del esfuerzo; del no dejarse vencer por la discapacidad y sus circunstancias. Que somos mucho más. Que la discapacidad es solamente un matiz en el cuadro; pero que no condiciona el cuadro. Porque eso nos hará mejores personas. Y cuando estemos interactuando con otras personas, en una cita, en una entrevista de trabajo, o haciendo los deberes con nuestros hijos, ellos encontrarán en nosotros a la mejor versión de nosotros mismos.

Debemos ser capaces de reconocer, cuando nuestra discapacidad nos lo impone, que quizá en la escala del cero al diez no vayamos a pasar nunca del ocho. O que incluso hoy alcancemos el ocho y mañana no lleguemos a siete. Pero que nunca debemos dejar de seguir luchando por el diez.

Que el diez sea la meta sin importar si la alcanzamos.

30 de Marzo de 2024

¿CUÁNTO TIEMPO VAN A TARDAR EN RESOLVERME LAS AYUDAS DE LA LEY DE DEPENDENCIA?
Según la Ley deberíamos tener nuestro recurso resuelto como mucho en 6 meses, pero la práctica nos dice que esto no suele ocurrir. Quien atiende a la ciudadanía desde el principio, nos registra la solicitud, nos informa y asesora, nos valora el grado y emite los respectivos informes preceptivos para que nos resuelvan lo que necesitamos son los Servicios Sociales Municipales. Por otro lado, quien emite la resolución y paga los recursos que estamos solicitando es la Vicepresidencia Segunda y Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda.
Según la normativa, los Ayuntamientos tienen un plazo máximo de 3 meses para realizar la visita domiciliaria en nuestro entorno y emitir el informe social y la valoración. Esto junto con los informes médicos y documentación que hayamos aportado va a ser evaluada por una Comisión de valoración en Conselleria que va a delimitar si somos personas en situación de dependencia y en qué grado. Por otro lado, la Conselleria tiene un plazo máximo de otros 3 meses para resolver. Ahora bien, sabemos que las listas de espera casi duplican con creces estos plazos.
Según los datos que publica el IMSERSO y que evalúa la implantación de la Ley de Dependencia en toda España, a fecha de 29/02/2024 la media de tiempo en la Comunidad Valenciana para que un expediente esté resuelto es de 291 días (cerca de 10 meses). El atasco mayor parece estar en el tiempo que tardan los Ayuntamientos en realizar la valoración y que sea emitida la resolución de grado (201 días – cerca de 7 meses) frente a lo que luego tarda Conselleria en resolvernos el recurso que hemos solicitado (89 días – 3 meses). Este tiempo es más o menos la media de lo que ha ido ocurriendo desde 2022 y especialmente para percibir ayudas económicas. Estos plazos pueden alargarse si lo que solicitamos es un Servicio de Centro de Día o Residencial.
Pese a que no se cumplen los plazos, la Comunidad Valenciana dejó de ser de las peores en cumplir plazos. Actualmente estamos ligeramente por debajo de la media estatal que está en 327 días (cerca de 11 meses).
Desde estas letras queremos dejar constancia de dos cosas importantes: (1) Queremos dar las gracias a los equipos profesionales que nos consta trabajan duro para que las personas tengamos acceso a nuestros derechos pero (2) también queremos pedir a las personas responsables de los servicios y las administraciones que hay que seguir esforzándose por cumplir la Ley, por ser eficientes y por lograr que al menos en 6 meses las personas en situación de dependencia y sus familiares puedan acceder a los recursos que les permiten vivir con mayor calidad de vida.
Por otro lado, hay una parte pequeña de responsabilidad en la ciudadanía que debemos revisarnos. Hemos de ser responsables en no agrandar listas de espera sin motivo aparente. Ser persona mayor o tener pequeñas dificultades para enfrentarnos a nuestro día a día, no es en muchos casos sinónimo de persona en situación de dependencia. Dejémonos asesorar por los profesionales que trabajan en el sector (Servicios Sanitarios y Servicios Sociales) y seamos conscientes de que pedir por pedir muchas veces genera un perjuicio en general para todos, porque nadie cuantifica el coste económico de profesionales haciendo tareas que no llegan a ningún término, y un perjuicio mayor especialmente a personas que sí se encuentran en situación de dependencia y siguen en lista de espera hasta que se les pueda valorar.

13 de Marzo de 2024

 

Cuando parece que llevamos una existencia más o menos tranquila, sin grandes altibajos, inmersos en nuestro proyecto de vida, con nuestro trabajo, nuestro plan de futuro, nuestra familia, nuestros amigos… de repente, sin pedirnos permiso, la vida, que es así de insolente e imprevisible, nos descoloca con un diagnóstico que implica, en última instancia, una muerte con fecha de llegada.

De repente, nos encontramos con el billete en la puerta de embarque. Con la notificación de fin de contrato de alquiler del cuerpo que estamos habitando. El aviso irrevocable de desahucio por parte de nuestro vital casero. Y comenzamos a escuchar de parte de los demás, aquello de qué mala suerte o qué injusta es la vida con nosotros.

Pero, ¿Acaso las personas que valoran tu diagnóstico o tu suerte como mala… No van a morir nunca? ¿Se van a librar de su fin de contrato de alquiler porque están sanos? ¿Acaso la muerte sólo alcanza a los enfermos?

Recibir un diagnóstico demoledor puede ser duro y puede suscitar injusticia divina. Pero también es un hecho positivo capaz de traernos a la realidad indiscutible de que toda existencia es finita e impermanente y que debemos aprovechar cada día.

Un diagnóstico demoledor nos puede dar la oportunidad de hacernos conscientes del hecho de que toda vida termina y que tenemos el derecho y la obligación de disfrutarla. Nos da la oportunidad de valorar lo que hemos hecho con nuestra vida y lo que queremos hacer con lo que resta de ella sin importar cuándo finalizará. Nos da la oportunidad de valorar a las personas que forman parte de ella, y nos da la oportunidad de elegir cómo y con quién pasar el tiempo que nos queda. Nos da la oportunidad de hablar, de despedirse, de arreglar viejas riñas, de decir te quiero y lo siento. Nos da la oportunidad de acompañar a los demás en nuestra propia despedida y dejarnos acompañar por ellos. Oportunidades que aquellos que viven pensando que “la muerte no va con ellos”, no tienen.

Existe una ventaja en aquellas personas que han recibido un diagnóstico demoledor. Y es el hecho de que se hacen conscientes del hecho de que un día morirán. Y lo harán igual que todas y cada una de las personas con las que hablen cada día. Solo que dichas personas no sabrán que ellas también van a morir. Unas sabrán y podrán preparar su partida mientras que otras se marcharán igualmente pero sin haber tenido la oportunidad de despedirse, de disfrutar, de establecer preferencias, porque pensaban que ellos estaban sanos y que la gente sana nunca muere.

Saber que vas a morir es una suerte. Porque te permite prepararte para ese momento. A fin de cuentas, el final de la vida nos llega a todas las personas estemos preparadas o no. No se trata de no morir. Se trata de morir bien.

24 de Febrero de 2024

 

HABLEMOS DEL CATÁLOGO DE RECURSOS DE LA LEY DE DEPENDENCIA:
La ley mal llamada de Dependencia nos ofrece un abanico de recursos siempre que tras la fase de valoración se considere que damos grado de dependencia.
Hay 3 grados (1 moderada, 2 severa y 3 Gran Dependencia) y la diferencia entre ellos es la intensidad de recursos económicos y/o horas que nos corresponden debido a una mayor o menor autonomía.
Si nos encontramos en el Grado 1, podemos acceder a todos los servicios y prestaciones excepto a las residenciales, con la única excepción de personas con discapacidad menores de 65 años que sí podrán hacerlo.
Si nos encontramos en el Grado 2 ó 3, el acceso es completo a todos los servicios y prestaciones.
La ley permite que pidamos como máximo 2 recursos principales, más el Servicio de Teleasistencia Avanzada como complementario.
De igual modo, el catálogo se divide entre Servicios y Prestaciones económicas y Prestaciones Vinculadas a Servicios.
Los Servicios son prestados de forma directa por la entidad pública.
Las Prestaciones económicas las percibiremos en nuestra cuenta bancaria pero habrá que respetar los requisitos que en cada una se nos pide.
Las prestaciones vinculadas a un Servicio son ayuda económicas que nos obligan a contratar el servicio de forma privada con empresas acreditadas previamente por Consellería.
Así pues los recursos son:
1.- Servicios y/o Prestación económica vinculada al Servicio de prevención de la situación de Dependencia y promoción de la autonomía personal.
Su finalidad es prevenir el agravamiento o mantener las capacidades de las personas. Han de estar acreditados por Conselleria, no sirve cualquier servicio y las modalidades que ofrecen son: Habilitación y terapia ocupacional, Atención temprana, Estimulación cognitiva, Promoción, mantenimiento y recuperación de la autonomía personal, Habilitación psicosocial para personas con enfermedad mental o discapacidad intelectual y Apoyos personales y cuidados en alojamientos especiales.
2.- Servicio y/o Prestación económica vinculada al Servicio de Ayuda a Domicilio.
Busca que la persona permanezca en su domicilio el máximo tiempo posible. Consiste en que profesionales auxiliares atienden las necesidades de la vida diaria en dos ámbitos: La atención personal y la atención del hogar.
La atención personal cubre todos los aspectos relacionados con el aseo personal, ayuda en alimentación, movilizaciones si se está encamado, etc. y la atención del hogar, cubre ayuda en ir a comprar, limpiar, elaborar comidas u ocuparse de la ropa. Se pueden recibir acompañamientos al médico, a realizar gestiones, paseos, etc.
Si nuestro municipio no nos puede ofrecer el servicio público, la prestación vinculada nos permitirá acceder de forma privada con una empresa que debe estar acreditada.
El número de horas oscilará entre 20 a 94 horas al mes en función del grado y nuestra situación personal. Todo esto nos lo concretarán nuestros servicios sociales municipales.
3.- Servicio y/o Prestación económica vinculada al Centro de Día.
Son lugares que ofrecen atención especializada de lunes a viernes para promover las actividades básicas de la vida diaria tanto para personas mayores como para personas con discapacidad.
En ellos realizaremos actividades de animación sociocultural, terapia ocupacional, rehabilitación, atención médica, de enfermería y psicológica y ocio y tendremos tanto nuestras necesidades de cuidados como de alimentación y farmacológicas cubiertas por el personal del centro. Tienen transporte adaptado para ir y volver de nuestro domicilio.
4.- Servicio y/o Prestación económica vinculada a la Atención Residencial
Es un lugar donde vivir especializado y con todos los servicios que necesitamos para poder cubrir nuestras necesidades. Hay residencias para personas mayores y para personas con discapacidad bien sea física, mental o intelectual.
Habrá aportación económica por parte de la persona que ingresa según lo que puede pagar, el resto es cubierto por Consellería. Normalmente este pago está respetando que quede dinero suficiente para poder hacer frente a los gastos propios personales.
Cuando se solicita una plaza pública, el sistema no siempre es capaz de ofrecérnosla en un corto espacio de tiempo, por ello, en la Comunidad Valenciana se ha generado una prestación de garantía que puede cubrir de forma privada el Servicio Residencial. Podemos solicitar esta prestación si llevamos más de 6 meses en espera de plaza pública.
5.- Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar.
En muchos casos las personas son atendidas por familiares y no desean ningún otro recurso externo para cubrir sus necesidades. La Ley permite pedir una ayuda económica por ello. Esto supone tener una o dos personas cuidadoras principales que podrán cotizar a la Seguridad Social a través de un convenio especial por realizar esta tarea, siempre que no trabajen.
Las personas cuidadoras pueden trabajar y cuidar pero han de cumplir algunos requisitos y comprometerse a realizar una formación para cuidadoras.
Las cuantías mensuales oscilan entre 180 y 455,40 euros al mes según el grado de dependencia.
6.- Prestación Económica para el Asistente Personal.
Es una ayuda económica que nos permite contar con una persona que nos ayudará poder llevar a cabo nuestro proyecto de vida tanto dentro como fuera de casa. Trabajar, estudiar, hacer deporte, participar en actividades comunitarias, llevar una vida con normalidad y sin depender de nuestros familiares. Está dirigida principalmente a personas entre 3 y 64 años y existen requisitos específicos para las personas Asistentes Personales.
7.- Servicio de Teleasistencia Avanzada.
Es un servicio gratuito, que funciona con un pulsador que la persona lleva puesto con un colgante o pulsera y que conecta con una central de alarmas a través de un manos libres instalado en domicilio o con un relój de pulsera durante las 24 horas del día.
Entre sus servicios los más valorados son los de unidad móvil si se requiere, atención ante cualquier urgencia, atención psicosocial, promoción del envejecimiento activo, prevención del deterioro cognitivo, protocolos en situación de luto, prevención del suicidio, maltrato y atención en grandes catástrofes.
Os invitamos a visitar nuestra web dónde podéis encontrar más información sobre todos estos Servicios y Prestaciones

13 de Febrero de 2024

 

Hace poco conversaba con un hombre, llamémosle Alberto, que me contaba que hace tiempo fue brigada forestal. Un ictus le ha dejado con medio cuerpo paralizado y ahora está jubilado.
-Yo antes era brigada forestal. -me decía. -Ahora no soy nada.
Alberto estaba, y sigue estando, identificado con un rol; con una profesión. Y ahora que esa profesión ha desaparecido, ha desaparecido con ella aquello con lo que se identificaba. Perdiendo así la conciencia de todo lo demás que a día de hoy sigue siendo Alberto.
Uno de los problemas del Ego es ese: cuando desaparece aquello con lo que se identifica, con lo que se siente cómodo, con lo que “controla”, parece que no existe nada más. Y pensar eso es un error.
Yo soy muchas cosas. Soy madre. Soy esposa. Soy hermana. Soy hija. Pero también soy farmacéutica, soy del Valencia C.F., soy de izquierdas y me gustan los animales. Soy ordenada. Soy divertida. Soy conductora y también pasajera. Soy vecina. Soy turista y cocinera. Soy carnívora. Soy lectora. Soy crítica. Soy romántica. Soy golosa.
El día que la discapacidad llegó a mi vida para quedarse, dejé de ser una de todas esas cosas. Pero el resto han seguido existiendo; ayudándome a sobrellevar la pérdida de uno de esos pequeños “Yo” que se esfumó con el diagnóstico.
Debemos ser capaces de soltar aquello con lo que nos identificamos cuando la vida nos invita o nos obliga a dejarlo a un lado del camino. Cuando lo hagamos, no solamente nos permitiremos disfrutar del resto de “Yo” que somos; sino que quizá estemos dejando espacio a nuevos “Yo” que han de venir.
A veces es interesante detenerse a observar cuáles son los “Yo” con los que nos identificamos. Quizá detectemos algún “Yo” tóxico que esté ensombreciendo otras identidades nuestras que valen la pena rescatar.
Desde Xarxa Cuide, te invitamos que observes con qué “Yo” te identificas y potencies aquellos que te hacen ser mejor persona.

27 de enero de 2024

HABLEMOS DE LA LEY DE DEPENDENCIA
Mucho se dice sobre ella pero muchas personas no saben todavía qué es. Intentemos despejar las dudas.
Esta Ley que se inicia en diciembre de 2006 lo que pretende es promocionar la autonomía personal y atender con servicios y prestaciones a las personas que se encuentran en situación de dependencia.
Para poder solicitarla hay que dirigirse a los Servicios Sociales Municipales. Es allí dónde nos dan indicaciones para poder iniciar los trámites y donde nos darán información de los recursos a los que podríamos acceder si se nos reconoce con algún grado de Dependencia. Los impresos y cómo solicitarla puedes disponerlos clicando aquí.
Sin embargo, en este blog queremos resumiros toda esta información:
Una vez presentamos la documentación, un profesional de Trabajo Social de los Servicios Sociales Municipales nos visitará en nuestro domicilio para realizar una valoración y un informe social de entorno. Esto sirve para ver si disponemos de grado de dependencia o no y para que comprueben si los recursos que queremos solicitar son los adecuados a nuestra situación personal y/o familiar. Hay 3 grados y según en el que nos encontremos las cuantías económicas o los servicios a los que tendremos acceso varían.
La Vicepresidencia segunda y Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda son los responsables de recepcionar la información y desde una comisión de valoración que comprueba toda la información tanto médica como de la valoración realizada es quien determina el grado de dependencia emitiendo una primera resolución que recibimos por correo certificado y con acuse de recibo en nuestro domicilio. Más tarde, nos llega una segunda resolución donde nos resuelve el recurso que hayamos solicitado.
Es importante remarcar que la Ley de Dependencia, como así la conocemos vulgarmente, no está sujeta a nuestra capacidad económica, sino a nuestro reconocimiento de grado. Es un derecho subjetivo, lo que significa que por el hecho de que se nos reconozca un grado de dependencia eso supone sí o sí el acceso al catálogo de recursos que por grado nos corresponde. No obstante, el recurso debe venir avalado por la idoneidad de los equipos profesionales de los Servicios Sociales Municipales que nos atienden y en el caso de solicitar servicios públicos de que existan plazas disponibles. Es muy habitual permanecer en listas de espera, tanto cuando se solicitan Centros de Día como Servicio Residencial.
Hay una pregunta recurrente sobre ¿Cuánto tiempo tarda la tramitación? Según la Ley deberían ser 6 meses. De hecho si en ese periodo no se nos ha resuelto ningún recurso, no podremos reclamar ningún efecto retroactivo. Si pasan más de 6 meses sí podremos solicitarlo.
¿Qué ocurre si la persona fallece durante el proceso? Aquí siguen siendo válidos los 6 meses por lo que solo podremos reclamar si han pasado más de 6 meses y en este caso tendrán que realizar la reclamación las personas herederas.
En nuestros siguientes Post intentaremos explicar con mayor detalle los recursos a los que podemos acceder si nos reconocen un grado de dependencia.
No dudes en contactar con nosotros si tienes alguna duda.

12 de enero de 2024

Quizá no fuimos conscientes. Pero el pasado día 1 de enero coincidió que fue el primer día de la semana, del primer mes del año. Fue un “1” en toda su magnitud que nos invita a reflexionar sobre nuestros propósitos y sobre la realidad de la que partimos en busca de dichos propósitos.

Tenemos por delante un camino lleno de experiencias que nos acercarán o nos alejarán de la meta que nos hemos marcado según seamos conscientes de las decisiones que tomemos. Nuestra primera tarea es definir y tener claro cuál es el propósito que queremos realizar. Ir al gimnasio, estudiar un idioma, dejar un vicio, aprender a cocinar, viajar… Y después, es tener claro cuál es la realidad de la que partimos. Debemos ser conscientes de las limitaciones que tenemos; pero que ellas no sean las que tomen las decisiones por nosotros. No permitamos que la discapacidad se sitúe en el centro de nuestra vida haciendo que todos los demás aspectos de nuestra vida giren en torno a ella. Somos mucho más que la discapacidad que tenemos.

Es tiempo de hacer inventario de las personas, los objetos y los pensamientos que nos acompañan y que suman en nuestro camino; y es tiempo también de hacer inventario de las personas, objetos y pensamientos que nos lastran o nos alejan de nuestro objetivo.

Es posible que la discapacidad juegue un papel importante en el día a día y que ello dificulte alcanzar nuestros propósitos. Pero lo importante, lo valioso, lo que da sentido a la vida, no es conseguir el propósito en sí; sino no dejar de intentarlo. Si mantenemos el espíritu de búsqueda, de lucha, de constancia, nos convertimos en mejores personas. Una mejoría que servirá de apoyo a los demás y a nosotros mismos.

Debemos tener presente que formamos parte de la vida de otras personas. Y que es muy posible que necesiten nuestra ayuda para poder alcanzar o acercarse a sus propósitos. Mantengamos pues una actitud de escucha y observación hacia las personas que apreciamos, por si podemos acompañarles en su camino.

Permitámonos unos minutos al día para hacernos conscientes de cómo ha ido el día y si lo que hemos hecho o dicho ha ayudado en el camino de los demás o en el nuestro propio a acercarnos a esa meta.

Te invitamos a que el contador que se puso en marcha hace dos semanas se convierta en el pistoletazo de salida hacia la consecución de tus objetivos.

En Xarxa Cuide nuestro propósito es acompañar tanto a personas cuidadoras como a personas con necesidades de apoyo a vivir con mayor plenitud su situación actual. ¿Nos acompañas en este propósito?